sábado, 28 de enero de 2017

Soy profesor

En estas semanas de trabajo intenso, para variar, me he tomado de nuevo el tiempo para, como cuando estuvimos en clase de Filosofía de la Educación con el profesor Camilo García, pensar en Educación. Y es que uno de los cuatro pilares de la actividad docente, además de la Didáctica, Investigación y la Gestión es justamente la Reflexión, con lo cual, si no pensamos en nuestra práctica educativa tanto en el aula con fuera de ella no podremos cambiar esta sociedad como es el objetivo de muchos de los que estamos en este campo, OBJETIVO DE TODOS MENOS DE UNOS CUANTOS.

Es así como llevamos días y momentos pensando qué estamos haciendo en el aula, cómo lo hacemos y cómo lo deberíamos hacer. Llevarlo a la práctica es todo un reto pero confirmé que vale la pena porque los chicos entienden que en la escuela deben prepararse para la vida, por lo que deben desarrollar habilidades de aprender y de desaprender, de equivocarse y sacarle provecho, de no pensar solo en el 10 sino de cuánto y cómo fue su desarrollo en las actividades, de tantas y tantas cosas que se pueden resumir en: ¿Soy mejor que ayer? ¿Estoy haciendo mejor las cosas que ayer? Un día y otro retarnos a ser y hacer mejor, evitando comparaciones estúpidas siguiendo un estereotipo ajeno o ficticio. 

También me preguntaba en cómo debe ser es ideal de lo que escuché de un colega de trabajo, El Niño en la escuela tiene que Ser Feliz, es decir, cómo evitar que esa felicidad que todos perseguimos no sea ese bienestar de perseguir solo lo placentero evitando la exigencia y haciendo "lo que el corazón diga" cuando en realidad debe mandar la mente sobre el cuerpo, el ser sobre el hacer y el tener. 

Estos puntos fundamentales en la educación es lo que estamos afinando clase a clase, equilibrar juego  con disciplina, orden y espontaneidad, respeto, amistad y trabajo. Debo aseverar que nuestro trabajo es una pieza de todo este mundo educativo, por lo que insistiré hasta el último día que sin la familia estamos perdidos. Papito, mamita, ayúdame a seguir haciendo feliz a las personas que tengo encargadas de formar junto a ti. Tú sabes más que yo que el esfuerzo vale la pena. 

Y para esos que no piensan ni trabajan como se debe ni les importa las almas que estamos formando, les recuerdo que hay un Dios. 


Soy Profesor a mucha honra, no se gana pero no me importa porque se goza, aquí en la tierra y después donde tú ya sabes.

lunes, 23 de enero de 2017

Sangre, sudor y musica


De vuelta para empezar con pie derecho el año y con un artista que hace mucho tiempo quería presentar en este espacio. Viene de una familia de músicos, por lo tanto por sus venas fluyen las artes en su máxima expresión, lo conozco desde hace muchos años porque labora en el lugar donde yo trabajo aunque para ser sincero no fue tan fácil cuadrar horarios para realizarle algunas preguntas y sacar este pequeña nota.

Muchos lo conocen así que sin más preámbulos estas líneas hablarán de Daniel Bedoya, profesor, cantante, compositor, el modelo de artista y maestro con una gran experiencia que toda ciudad quisiera tener y ser reconocido por ello. 

Nos contaba Daniel que desde muy joven, aproximadamente 16 años, empezó aprendiendo a tocar la guitarra aunque uno de sus anhelos siempre fue ser un pianista famoso como aquellos tipos europeos que remueven a las almas con conciertos inolvidables que terminan con estallidos de aplausos. Sus primeros pasos como artista los dio con Roselino Quinteros quien tocaba en aquellos años con Julio Jaramillo Laurido, es decir, un verdadero maestro de la música. 

Posteriormente, estudió comunicación social en la universidad. Aunque no fue fácil porque no contaba con ayuda económica tuvo que idearse la forma de cómo pagar la carrera, su pasión por la música la llevaron a dar clases donde enseñaba a tocar diferentes instrumentos musicales, de esa forma pudo terminar y también aprender varias cosas más. El camino que recorría no era nada fácil pero eso mismo hacía que mejorar cada día, aunque a veces como nos dijo, no faltaba ocasión de tirar por los suelos el instrumento que aprendía, lo único que te mueve en esos casos es vencerse uno mismo, regresar a tocar y terminar tocando la mejor pieza de música que haya existido o alcanzar esa nota que no había podido lograr en varias semanas de ensayo. 

Gracias a la disciplina y la perseverancia de Daniel, hoy en día conoce y puede tocar instrumentos tan variados como la guitarra, batería y el piano además de cantar muy bien, cosa que lo ha demostrado en muchas ocasiones. 

Surgió como artista ya que sacó adelante, junto con un amigo suyo, una banda llamada Senda X donde tocaba el charango. De esa forma también ha logrado formar bandas de música de varios estilos, actualmente está grabando un disco con su banda llamada D7 encabezada por él y con Corazón de María con la que hace varios años ha estado a tocar instrumentos y a cantar. 

Muchos sueños tiene nuestro artista pero algo que le mueve es el hecho de poder cantar frente al Papa, el amor al Vicarios de Cristo hace que se imagine estando allí en alguna parte del mundo o en su misma tierra deleitando con canciones que hablan del amor divino y del amor humano. 

Terminamos esta nota agradeciendo por las valiosas anécdotas contadas a nuestro artista, ejemplo vivo de quien hace todo por lo que realmente le apasiona, solo un verdadero artista logra hacer tal jugada, demostrando de qué está hecho.