viernes, 20 de mayo de 2016

Después de la tormenta... ¡Zarpamos!

Desde mi última vuelta por Guayaquil, donde fui testigo del terremoto y todos los hechos acontecidos, regresé a Piura para tomar algunas decisiones y enrumbrar el camino hacia mis sueños. Tenía que decidir qué hacer con mi tesis de licenciatura así que pude conseguir que me dieran la aprobación para hacerla en mi ciudad, seguirá siendo investigación histórica, proyecto que también es parte de uno de mis objetivos personales a largo plazo. 

Teniendo esto definido no tenía otra cosa que ponerme a trabajar en un proyecto con un amigo mientras solucionaba algunos asuntos en el cálido norte peruano, tocaba ahora organizarme y restar algunas horas de sueño para no descuidar ningún aspecto, estaba decidido dejar listo todo antes del sábado 28, fecha de la final de la Champions League.

Bueno, la semana empezaba bien, evento, mentoría, desarrollo personal y de equipo, en la noche no sé por qué estaba un poco preocupado, a la 1 de la mañana revisé el periódico, un par de horas después mi teléfono empezó a saltar con las alarmas del instituto Geofísico que registraba un sismo de 6.8 con epicentro cerca del que sucedión el mes pasado en Manabí, mala hora para moverse. En todo caso, en la mañana pude comunicarme con mi hermana y, como era de esperar, muchos estaban asustados porque casi al mediodía se registró nuevamente otro sismo con similar magnitud, informaban que eran réplicas que desde abril vienen sucediendo. 

Todas las semanas se había movido la tierra, no sabía si eso era bueno o malo, lo que mi razón me decía es que convenía más que haya un movimiento constante de las placas de forma que la energía liberada fuera menor a un movimiento acumulado por así decirlo o de un solo golpe. En fin, es un poco más de un mes de la terrible experiencia que pasó Ecuador, yo por lo menos reaccioné tarde porque unos días después del incidente sentía que todo se movía a cada rato, le empecé a llamar el post traumático. 

Recordaba todo lo que pasó en esos días durante mi estancia en Guayaquil, los que llegaban al centro de acopio con todas las ganas de irse a Manabí y ayudar, los que llegaban con mucho, los que llegaban con poco, los choferes, los guardias, todos con la mente en las personas que estaban allá, cerca y lejos a la vez. 

Llegaba a casa y la televisión encendida, la radio, las redes sociales informando qué pasaba en las ciudades, pueblos y recintos donde había quedado todo devastado, periodistas y personas que llegaron a cubrir la noticia en el epicentro y en caseríos donde no había acceso, con mi mamá nos poníamos a imaginar cómo sería vivir un día sin lo necesaria, agua, luz, alimento, ropa, incluso haber perdido familiares. Hasta el más optimista sabía que este año sería un antes y un después en toda la historia del país ya que en décadas no se había registrado algo similar. 

Había acompañado a mi mamá a realizar unas gestiones personales y era increíble cómo las personas llevaban carros, camionetas llenas de víveres hacia el norte, supermercados con las perchas vacías de artículos de primera necesidad, todo para las personas que lo necesitan, una cosa de locos, no se había visto eso antes.

Equipos de fútbol que donaban la taquilla entera para los damnificados, equipos enteros que realizaban alguna actividad para recabar fondos con el lema #EcuadorUnido o #TodosSomosEcuador animaban a la gente a ser generosa y juntar todo el esfuerzo posible.

Pensando que, aunque seguimos en unos años no tan buenos para Ecuador, ha sido impresionante todo lo ocurrido en estas pocas semanas, entre el miedo y la tragedia ha surgido la solidaridad, la hermandad, la fe y la esperanza que todo es para bien. Quien quita que seamos más unidos, conscientes de que en cualquier momento puede pasar algo y cambiar nuestra realidad, la de cada uno, el mundo sigue su camino, la vida sigue y no para, nosotros sí podemos parar y encontrarnos, saber que para algo estamos aquí, no sólo es hacer mucho sino también saber el por qué y el para qué. 

En lo personal, he decidido regresar a Guayaquil a fines de este mes, a la tierra que me vio nacer, este año lo de tomado como un rediseño educativo personal ya que estoy direccion ando todo lo aprendido en la universidad. Muchos saben que desde el año decidí no ser empleado, no porque tenga algo en contra sino porque tengo objetivos mucho más grandes y necesito el tiempo para desarrollarlos, aunque mis padres están preocupados por el hecho de no tener un trabajo fijo (¿fijo de qué?) están contentos porque hago lo que me gusta, ayudar a los demás. Pienso que no puedo recibir nada, que el éxito no se alcanza sin dar primero y pagar el precio que tenga que ser, sin regateos. 

Muchas personas no están de acuerdo tampoco con lo que hago, cosa que no me importa, pienso que estos años en Perú han sido de intenso aprendizaje, nunca olvidaré nada de lo que ma ha pasado en estos cinco años y medio en el sólido norte peruano, pero siempre el caminante tiene que hacerse un camino si ninguno de los que tiene al frente le conviene. 



Agradezco a todos y a cada uno quienes he conocido desde que pisé el Perú, siempre caras sonrientes que te empujaban para arriba, porque de absolutamente todos he aprendido algo.

domingo, 8 de mayo de 2016

Axl, Jim y Adonis. El inicio

Hace varios años cuando tenía un encargo de preceptor en el colegio donde me formé siempre me preguntaba qué pasaba con aquellos jóvenes que no habían sido orientados durante los años de la secundaria, justo en esta etapa es cuando se forman y crean planes y proyectos para un futuro realmente increíbles, es aquí cuando muchas personas se burlan y nos dicen "hijo sé realista", "o sea que quieres ser eso, sigue soñando", y es que justo cuando las personas son realistas es cuando dejas de soñar, es ahí en ese momento cuando ven el ahora y dejan de ver lo que quieren ser, dejan sus metas pensando que no se va a poder por las diversísimas circunstancias y situaciones que cada uno tiene, a saber, condición social, familia, amigos, ciudad, creencias, etc. 

Luego de ese pensamiento se me venía a la mente algunos jóvenes que a muchos les parecían raros porque aquellos querían ser artistas. De hecho, les cuento que cuando era pequeño quería ser un rockstar, jugaba con la escoba de mi mamá y vecino me decía rockero, desde los primeros años reemplazé esas tonteras de Barney y dibujos por música de Linking Park, Blink, y bueno algunas que otras cosas que ahora me parecen rosas jajaja. En fin, me siento muchas veces como identificado y a la vez frustrado porque algunos sí se lanzan a desarrollar habilidades desde temprano, con o sin ayuda de sus padres o parientes, que a pesar de todo luchan todos los días se encuentran con un loco más y hacen su tribu más grande. 

El inicio
En este caso, me encontré con el pequeño Adonis Ortiz, que lo conocía desde hace varios años pero justo hace dos años empezamos a compartir ideas acerca de esos locos que dejan todo y llegan a estar en las grandes ligas de la música, yo sinceramente había renunciado a eso hace mucho tiempo, él me demostraba algún modo en el que se puede encontrar el camino para lograr el nivel de sus ídolos como Jim Morrison o Axl Rose, dejando huella en la historia y no ser uno más del montón. 

Después de contarme sus incertidumbres, penas y espectativas, que todos las tenemos cuando nos queremos comer el mundo, empecé a contarle mi objetivo a corto y mediano plazo con este blog, habíamos iniciado una búsqueda de artistas casi ocultos, a partir de mis amigos y conocidos más cercanos, dándolos a conocer a través de este medio, y habíamos tenido buenos resultados porque nos siguen en varios paises en corto tiempo sacando partido a las redes sociales y su impacto en el público. 

Por otro lado, aunque por ahora Adonis se dedica a hacer música por su cuenta con algunos amigos a nivel de garage tiene varias metas a mediano plazo y un repertorio en el que ha dejado plasmado su ingenio en su cuaderno, no solo letras de música sino también poesía y alguno que otro escrito donde manifiesta a su modo, como todos, su incertidumbre actual conteniendo en silencio esas ataduras que no le permite hacer más, por ahora.

En la cancha, con la hinchada, donde le gusta estar


Entendiendo lo que es sentirse impotente, joven y con sueños grandes cuando te tratan como un chiquillo que no sabe lo que quiere, que te enseñan cosas por la simple razón que siempre han sido así y no pensar, refutar con el único afán de entenderlas de mejor manera y llevarlas a cabo con un buen propósito.

En estos momentos nuestro artista terminó la secundaria, piensa en trabajar para independizarse y empezar una aventura nueva porque lo que ha vivido no ha sido ninguna, nada de lo que él anhela. Es por eso que cuando terminábamos nuestra entrevista vía Skype sólo pensaba que este era solo el inicio, se lo repetín varias veces, es por eso que nació este espacio, para dar a conocer a personas que luego serán espectaculares, cada una con su propia historia, escrita con sangre, sudor y lágrimas, esas historias que valen la pena contar. Esto es solo el inicio. 




martes, 3 de mayo de 2016

La pequeña viajera

Recuerdo que era el primer día de clases en la universidad, había llegado unos días antes a la que sería mi nueva casa, un pequeño cuarto era suficiente para todo lo que había traído, el lunes tenía clases a las siete de la mañana, en la XL1 de la facultad de Educación, empezaba toda una historia que hasta el día de hoy se sigue escribiendo.


Quizá no sea una artista, pero ha sido toda una aventura estos años que la conozco. De hecho fue la primera persona que conocí en la facultad, era Eloizza, una pequeña niña me saludó cuando me senté cerca y empezamos a conversar, siempre extrovertida y dispuesta a todo por cumplir sus metas. 


Para las muchas personas que la conocen sabrán que siempre ha tenido metas altas, que nunca se ha desmayado, quizá cansado en alguna ocasión. Que ha demostrado toda su habilidad jugando futsal y liderando un gran equipo que ha sido capaz de conseguir muchos logros, haciendo historia de nuevo en la universidad. 
 
Haciendo historia. Campeonato de fútsal femenino


En poco tiempo nos hicimos buenos amigos, siempre con la intención de apoyarnos en situaciones difíciles y darnos aliento uno al otro, siempre con algún temor pero nunca con miedo a emprender algo. Eso se ha reflejado en sus múltiples viajes tanto a Estados Unidos trabajando y a Canadá por estudios universitarios, así ella demuestra de qué está hecha, un día y otro.



No obstante, no ha sido fácil aunque todo haya parecido alegría, felicidad, bienestar. Basta saber que han habido pasajes de la vida oscuros en los que no tienes con quién contar, estás solo contra el mundo, la distancia y la ausencia te lleva a valorar más lo que tienes o haz tenido, las experiencias van tallando el carácter y formando reciedumbre haciendo que los obstáculos sean uña escalón que te hace más fuerte, más valioso, mejor persona no sólo por ti mismo sino por eso que te ha pasado sirve para otros cuando pasan por algo similar. 


Conociendo el mundo. Es solo un gran comienzo


Así es la vida, ni blanca ni negra, tiene sus claroscuros, sus amaneceres y sus ocasos, fresca, gris y nublada, colorida, depende de cada uno la actitud que tome frente a lo que pasa fuera de sí. El día más gris podría ser perfecto si lo decidimos así, si actuamos de forma que cambiamos el color desde dentro de nosotros, y no hablo de cuestiones románticas sino de algo tan simple como actitud, personalidad, ser positivo es algo que no se enseña con el ejemplo, no siendo pesimista o simplón disfrazado de realismo u objetivo. No hay mejor modo de ver las cosas que como son, y es que hay mucho más bueno en la vida que malo. Sino imagina que feo sería vivir. 

Volviendo a la vida de nuestra protagonista, le gustan los idiomas, aquí entre nos me había contado que siete serían los idiomas que quería aprender, iban tres porque durante su estancia por Canadá cursaba francés como materia opcional así que venía para enseñar, otra pasión que la mueve a dar todo de sí en cada sesión de clase. 

Como se sabe y se ve le gusta viajar, en poco tiempo he abarcado gran parte de Norteamérica, pareciera algo lejano para cualquiera pero el que se lo propone y se enfoca en sus objetivos, sacrifica lo que tenga que hacer y elige siempre lo mejor. 


Grandes cosas han pasado, no hay límites
En pocos días volverá a suelo peruano, la quería hacer partícipe de este espacio virtual y personal a la vez, demostrando todo el cariño que le tengo en todos estos años, de un hermano norteño. Ahora le esperan muchos retos que superar, estamos seguros que solo era una nueva oportunidad para demostrar lo aprendido y lo vivido. Le deseamos éxitos a Eloizza, la pequeña viajera, con un corazón de oro.