El
año pasado decidí que celebraría mi onomástico toda la semana que rodeaba el
día 12 así que desde hoy he empezado a celebrar ya un cuarto de siglo de vida.
Ahora que me pongo a pensar cómo han sido estos 25 años, ha pasado mucho más de
lo que tenía planeado, como dicen por ahí, los caminos del Señor son
insondables.
La
historia, mi historia, empieza en el eclipse del 12 de julio de 1991, por eso
algunos dicen que soy medio loco, yo siempre digo que soy loco y medio.
Seguramente algunos golpes en mi niñez también causaron eso; claro, cuando mi
hermana me mecía en la hamaca, tremendo golpe en la pared, cuando empecé a
dormir solo, caída al piso, también recuerdo que me partí el mentón corriendo
por la casa y así algunos golpes que te marcan.
Hasta
entrar a la primaria, todo el día la pasaba jugando en la casa de mi abuela que
tenía su tienda en la 24 y Calicuchima, allí me la pasaba hasta que mamá
llegara del trabajo, como es profesora tenía que tramitar y esperar un poco
hasta que la pudieron cambiar a una escuela acá en Guayaquil; después de eso
seis años en la misma escuela de papá y mamá, la verdad fue un poco aburrido
aunque ahora me doy cuenta que me convino a la larga, supe qué era estudiar con
niños y niñas que muchas no iban comiendo a clases, que en las mañanas
trabajaban con sus papás en lo que podían para poder comer en la semana, y yo
el niño bonito que tenía todo y sacaba 20, claro, en tierra de ciegos, el
tuerto es rey. De verdad que ahora valoro esa etapa porque aunque no pasó nada
extraño el hecho de pasar muchos años con mis amigos me hizo que quisiera más a
la familia donde había crecido y los papás que tenía, ello siempre hacían lo
mejor para mi hermana y para mí aunque muchas veces uno no valora eso, cosas de
la vida, pero nunca es tarde para agradecer (gracias a todos mis profesores
de mi escuela en la 24 y la P, estación de la 98, ya sabe).
Ahora
tocaba ir al colegio así que mi papá empezó la búsqueda de algo bueno para mí,
fue así como por recomendación de un amigo llegó a Montepiedra. Como digo
siempre: "no quise entrar a ese colegio porque me daba pereza levantarme
temprano además estaba muy lejos de casa, terminé la secundaria y trabajé ahí
hasta que tuve 23", cómo es la vida.
No
me chocó el hecho de pasar de una escuela pública mixta a un colegio particular
de hombres, lo único que cambió era que enfrentaba la realidad, en el primer
trimestre salieron a flote todos los vacíos que me dejó la escuela, sobre todo
en matemática. Así fue como tuve que ajustar un poco las cosas y poner orden
porque ya no tenía a mis papás cerca, los veía solo en la noche porque teníamos
los horarios cambiados así que tenía que valerme por mí desde ya.
No
fue tan difícil esos seis años, hice los mejores amigos que tengo hasta ahora,
sobre todo los que uno conoce en los últimos años, los sobrevivientes y los
mismos de siempre. Algunos hitos como trabajar en una empresa de productos
elaborados a base de maní donde dañé todos los ventiladores y las dos
operaciones que me realizaron producto de una fuerte gastritis quizá hayan
hecho que me vuelva más consciente que la vida es corta y que muchos no tienen
la suerte de estudiar, de tener amigos de verdad o de una familia que a pesar
de todo, está siempre ahí pendiente (un abrazo a toda la banda de la cuarta
promoción).
Decisiones
Ahora
llegaba el momento de decidir la carrera a estudiar y como la verdad no me
había planteado nada serio seguí a todos los que iban a la Politécnica a dar
los exámenes de ingreso, como anécdota queda que solo entró un amigo usando el
"Random" de la calculadora mientras todos los demás hicimos el curso
preparatorio o eliminatorio para ser sincero. Quizá nunca acepté que los
números no eran lo mío y que me gustaban otras cosas, no quería meterme a algo
que mis papás no quisiera, lo único que les dije después de reprobar el curso
preparatorio es que "lo que no voy a ser es profesor, eso no". Y la
lengua castiga, ya ves.
Después
de desistir de la Espol decidí hacer algunos cursos en los que fue el Secap, me
fue bien y aprendí varias cosas pero aún no decidía por hacer algo que en
realidad me gustaba que era las fotos, los vídeos, producir todo tipo de
filmaciones, y recién estaba en auge los youtubers así que no era una vía o
modo de canalizar mis aficiones en algo que tuviera contentos a mis papás y a
los que estaban pendientes de mí, ahora estoy seguro que la universidad no es el
mejor camino que uno puede seguir sino un camino más, que no lo desmerezco pero
hay muchas personas que no son para universidad. Como dijeron en una clase de
doctrina social, hay unos que cumplen su deber abriendo y cerrando la puerta,
otros dirigiendo, unos haciendo doctorado, otros reparando máquinas, cada uno
en su puesto. (Un abrazo a esos locos que terminaron en la Poli, éxitos a
todos sinceramente).
Por
otro lado, deje en espera mis estudios y entré a trabajar a la parte
administrativa de Montepiedra, casi dos años donde aprendí mucho y siempre
agradecí a los que me habían aguantado desde que inicié mis labores un jueves 6
de agosto del 2009, de veras que para aprender procesos administrativos tuve
que cagarla muchas veces en poco tiempo, después las cosas fueron saliendo y
cada vez mejoraba mi desempeño. Pasaban los meses y ese mismo año entré a
estudiar ingeniería en la Universidad Estatal, era mi última opción y después
de pasar el curso preparatorio o de joda, porque ahí era así, aprobé todos los
cursos sin problemas y con buenas notas, cosa que me dejó un mal sabor porque
no estudiaba mucho, tampoco era difícil saber que era lo típico, obviamente no
todo en la universidad es así, con lo cual, no desmerezco a los docentes ni a
la facultad donde estudié, pero en ese punto me di cuenta que no debía mentirme
a mí mismo y que seguía sin saber qué quería hacer con mi vida, lamentablemente
eso pasó con muchas personas a esas alturas, así que imagínense todos esos sueños
que se quedan sin cumplir, todo por hacer felices a sus padres, todo por
sostener a una familia, todo por no ir contra todo y conseguir lo que uno
realmente quiere.
Para
terminar con esta etapa donde tuve muchos aprendizajes que los valoro de verdad
tuve la propuesta que me la hizo un gran profesor y amigo, de ser profesor para
luego regresar a enseñar al colegio, incluso a la escuela que estaba en
proyecto de abrir sus puertas. Como siempre digo: "no tenía nada que
perder, cumplí 20 años y tenía todo por delante así que tomé la decisión de
salir del país a estudiar docencia, la lengua me castigó y después de todo, soy
profesor como muchos en la familia.
De
idas y vueltas
Todo
estaba listo para emprender el viaje así que dejé de trabajar en la parte
administrativa y entré al mundo de la docencia y el ser profesor, en el 2011
empecé mi carrera universitaria en la Universidad de Piura, escogí la
especialidad de Historia porque era la que más me gustaba y no me fue tan mal,
seguramente encontrar tu propósito es tan difícil de encontrar que tendrás que
hacer muchas cosas en la vida hasta hallarlo, a menos que él lo haga
primero.
Conocí
a muchas personas, en mi primer año gracias a la residencia universitaria donde
viví, me sentí en casa de verdad, además estar cerca de Dios te da algo que no
se puede comparar y hace que muchas de las cosas que pasen las sepas valorar
como aprendizaje y no como carga o castigo. En total en Piura viví en tres
casas ya que el año siguiente me mudé con dos amigos a un departamento al otro
lado de la ciudad y desde el 2013 hasta hace dos meses a la Residencia
Internacional Miraflores (saludos a toda la gentita de la residencia)
Las
únicas veces en ver a mi familia eran los meses de julio, diciembre y enero que
iba a Guayaquil de "vacaciones" porque muchas veces llegaba a ayudar
ahora en Montepiedra, la cosa iba mejorando.
Decisiones
Pensaba
que el año pasado no fue buen año porque decidí no continuar el convenio con mi
colegio, todo retornaba como en los primeros años en que no sabía qué hacer ya
que podía quedarme en Piura, regresar a Guayaquil pero eso no hacía la
diferencia entre lo que quería hacer. Pero aunque pensaba que no fue un buen
año no le tuve miedo al cambio así que decidí empezar a buscar por mi cuenta
posibilidades de hacer algo por mí perra vida, aunque tan perra no era.
Gracias
a una amiga conocí el Network Marketing (un abrazo a Luisa en Piura) y
empecé a desarrollar un negocio a tiempo parcial solo pensando en generar
dinero, pero de verdad que dejando todo eso de lado ha sido un medio para
encontrarme de nuevo, es decir, para ser consciente que tenía que hacerme cargo
de mi vida y decidir no por otros sino por lo que quería hacer de aquí en
adelante.
Aquí
y
ahora
Hace
semanas pensaba en qué era bueno y la verdad no me sorprendí tanto en darme
cuenta que no tenía muchas habilidades en tecnología o en trabajos manuales o programación
y cosas así, con lo cual, para no llorar de la vergüenza, decidí que era una
ventaja porque podía tomar algún tema y volverme experto en él.
Primero
voy por mi tesis y alcanzar mi título para dárselo a mi mamá y que lo guarde
donde quiera, de ahí para adelante habría terminado una meta. Aunque con la
poca experiencia que tengo, aunque sea contradictorio, era bueno para escuchar
y ayudar a los demás a encontrar su propósito, así tenía ciertos amigos que los
había dirigido relativamente y ahora hacían lo que a ellos les apasionaba, es
como muchas cosas en la vida, hay doctores que no cuidan su salud, abogados
corruptos, como dicen casa de herrero, cuchillo de palo.
Estos
25 años me han enseñado muchísimas cosas pero sobre todo a valorar lo que uno
tiene, que sí se vale soñar y tener metas muy altas, y mentalidad de ganador
aunque se no seas, aún, nadie en la vida. Lo que vale es la decisión de serlo y
de hacerlo obviamente sino nos quedaríamos en los sueños nada más.
Quería
compartir un poco de este Artista Nada Oculto, sin ninguna vergüenza de que
sepan los errores que he cometido porque muchos lo saben, de esos se aprende
más. Yo sigo buscando mi propósito, siempre con alegría y energía. 25 años,
gracia de Dios y buen humor. Un abrazo a toda la hinchada.
