viernes, 8 de julio de 2016

Feliz cumpleaños a mi


El año pasado decidí que celebraría mi onomástico toda la semana que rodeaba el día 12 así que desde hoy he empezado a celebrar ya un cuarto de siglo de vida. Ahora que me pongo a pensar cómo han sido estos 25 años, ha pasado mucho más de lo que tenía planeado, como dicen por ahí, los caminos del Señor son insondables.

La historia, mi historia, empieza en el eclipse del 12 de julio de 1991, por eso algunos dicen que soy medio loco, yo siempre digo que soy loco y medio. Seguramente algunos golpes en mi niñez también causaron eso; claro, cuando mi hermana me mecía en la hamaca, tremendo golpe en la pared, cuando empecé a dormir solo, caída al piso, también recuerdo que me partí el mentón corriendo por la casa y así algunos golpes que te marcan. 

Hasta entrar a la primaria, todo el día la pasaba jugando en la casa de mi abuela que tenía su tienda en la 24 y Calicuchima, allí me la pasaba hasta que mamá llegara del trabajo, como es profesora tenía que tramitar y esperar un poco hasta que la pudieron cambiar a una escuela acá en Guayaquil; después de eso seis años en la misma escuela de papá y mamá, la verdad fue un poco aburrido aunque ahora me doy cuenta que me convino a la larga, supe qué era estudiar con niños y niñas que muchas no iban comiendo a clases, que en las mañanas trabajaban con sus papás en lo que podían para poder comer en la semana, y yo el niño bonito que tenía todo y sacaba 20, claro, en tierra de ciegos, el tuerto es rey. De verdad que ahora valoro esa etapa porque aunque no pasó nada extraño el hecho de pasar muchos años con mis amigos me hizo que quisiera más a la familia donde había crecido y los papás que tenía, ello siempre hacían lo mejor para mi hermana y para mí aunque muchas veces uno no valora eso, cosas de la vida, pero nunca es tarde para agradecer (gracias a todos mis profesores de mi escuela en la 24 y la P, estación de la 98, ya sabe). 

Ahora tocaba ir al colegio así que mi papá empezó la búsqueda de algo bueno para mí, fue así como por recomendación de un amigo llegó a Montepiedra. Como digo siempre: "no quise entrar a ese colegio porque me daba pereza levantarme temprano además estaba muy lejos de casa, terminé la secundaria y trabajé ahí hasta que tuve 23", cómo es la vida. 

No me chocó el hecho de pasar de una escuela pública mixta a un colegio particular de hombres, lo único que cambió era que enfrentaba la realidad, en el primer trimestre salieron a flote todos los vacíos que me dejó la escuela, sobre todo en matemática. Así fue como tuve que ajustar un poco las cosas y poner orden porque ya no tenía a mis papás cerca, los veía solo en la noche porque teníamos los horarios cambiados así que tenía que valerme por mí desde ya. 

No fue tan difícil esos seis años, hice los mejores amigos que tengo hasta ahora, sobre todo los que uno conoce en los últimos años, los sobrevivientes y los mismos de siempre. Algunos hitos como trabajar en una empresa de productos elaborados a base de maní donde dañé todos los ventiladores y las dos operaciones que me realizaron producto de una fuerte gastritis quizá hayan hecho que me vuelva más consciente que la vida es corta y que muchos no tienen la suerte de estudiar, de tener amigos de verdad o de una familia que a pesar de todo, está siempre ahí pendiente (un abrazo a toda la banda de la cuarta promoción).

Decisiones

Ahora llegaba el momento de decidir la carrera a estudiar y como la verdad no me había planteado nada serio seguí a todos los que iban a la Politécnica a dar los exámenes de ingreso, como anécdota queda que solo entró un amigo usando el "Random" de la calculadora mientras todos los demás hicimos el curso preparatorio o eliminatorio para ser sincero. Quizá nunca acepté que los números no eran lo mío y que me gustaban otras cosas, no quería meterme a algo que mis papás no quisiera, lo único que les dije después de reprobar el curso preparatorio es que "lo que no voy a ser es profesor, eso no". Y la lengua castiga, ya ves.

Después de desistir de la Espol decidí hacer algunos cursos en los que fue el Secap, me fue bien y aprendí varias cosas pero aún no decidía por hacer algo que en realidad me gustaba que era las fotos, los vídeos, producir todo tipo de filmaciones, y recién estaba en auge los youtubers así que no era una vía o modo de canalizar mis aficiones en algo que tuviera contentos a mis papás y a los que estaban pendientes de mí, ahora estoy seguro que la universidad no es el mejor camino que uno puede seguir sino un camino más, que no lo desmerezco pero hay muchas personas que no son para universidad. Como dijeron en una clase de doctrina social, hay unos que cumplen su deber abriendo y cerrando la puerta, otros dirigiendo, unos haciendo doctorado, otros reparando máquinas, cada uno en su puesto. (Un abrazo a esos locos que terminaron en la Poli, éxitos a todos sinceramente).

Por otro lado, deje en espera mis estudios y entré a trabajar a la parte administrativa de Montepiedra, casi dos años donde aprendí mucho y siempre agradecí a los que me habían aguantado desde que inicié mis labores un jueves 6 de agosto del 2009, de veras que para aprender procesos administrativos tuve que cagarla muchas veces en poco tiempo, después las cosas fueron saliendo y cada vez mejoraba mi desempeño. Pasaban los meses y ese mismo año entré a estudiar ingeniería en la Universidad Estatal, era mi última opción y después de pasar el curso preparatorio o de joda, porque ahí era así, aprobé todos los cursos sin problemas y con buenas notas, cosa que me dejó un mal sabor porque no estudiaba mucho, tampoco era difícil saber que era lo típico, obviamente no todo en la universidad es así, con lo cual, no desmerezco a los docentes ni a la facultad donde estudié, pero en ese punto me di cuenta que no debía mentirme a mí mismo y que seguía sin saber qué quería hacer con mi vida, lamentablemente eso pasó con muchas personas a esas alturas, así que imagínense todos esos sueños que se quedan sin cumplir, todo por hacer felices a sus padres, todo por sostener a una familia, todo por no ir contra todo y conseguir lo que uno realmente quiere. 

Para terminar con esta etapa donde tuve muchos aprendizajes que los valoro de verdad tuve la propuesta que me la hizo un gran profesor y amigo, de ser profesor para luego regresar a enseñar al colegio, incluso a la escuela que estaba en proyecto de abrir sus puertas. Como siempre digo: "no tenía nada que perder, cumplí 20 años y tenía todo por delante así que tomé la decisión de salir del país a estudiar docencia, la lengua me castigó y después de todo, soy profesor como muchos en la familia. 

De idas y vueltas

Todo estaba listo para emprender el viaje así que dejé de trabajar en la parte administrativa y entré al mundo de la docencia y el ser profesor, en el 2011 empecé mi carrera universitaria en la Universidad de Piura, escogí la especialidad de Historia porque era la que más me gustaba y no me fue tan mal, seguramente encontrar tu propósito es tan difícil de encontrar que tendrás que hacer muchas cosas en la vida hasta hallarlo, a menos que él lo haga primero. 

Conocí a muchas personas, en mi primer año gracias a la residencia universitaria donde viví, me sentí en casa de verdad, además estar cerca de Dios te da algo que no se puede comparar y hace que muchas de las cosas que pasen las sepas valorar como aprendizaje y no como carga o castigo. En total en Piura viví en tres casas ya que el año siguiente me mudé con dos amigos a un departamento al otro lado de la ciudad y desde el 2013 hasta hace dos meses a la Residencia Internacional Miraflores (saludos a toda la gentita de la residencia)

Las únicas veces en ver a mi familia eran los meses de julio, diciembre y enero que iba a Guayaquil de "vacaciones" porque muchas veces llegaba a ayudar ahora en Montepiedra, la cosa iba mejorando. 

Decisiones

Pensaba que el año pasado no fue buen año porque decidí no continuar el convenio con mi colegio, todo retornaba como en los primeros años en que no sabía qué hacer ya que podía quedarme en Piura, regresar a Guayaquil pero eso no hacía la diferencia entre lo que quería hacer. Pero aunque pensaba que no fue un buen año no le tuve miedo al cambio así que decidí empezar a buscar por mi cuenta posibilidades de hacer algo por mí perra vida, aunque tan perra no era. 

Gracias a una amiga conocí el Network Marketing (un abrazo a Luisa en Piura) y empecé a desarrollar un negocio a tiempo parcial solo pensando en generar dinero, pero de verdad que dejando todo eso de lado ha sido un medio para encontrarme de nuevo, es decir, para ser consciente que tenía que hacerme cargo de mi vida y decidir no por otros sino por lo que quería hacer de aquí en adelante. 

Aquí y ahora 

Hace semanas pensaba en qué era bueno y la verdad no me sorprendí tanto en darme cuenta que no tenía muchas habilidades en tecnología o en trabajos manuales o programación y cosas así, con lo cual, para no llorar de la vergüenza, decidí que era una ventaja porque podía tomar algún tema y volverme experto en él. 

Primero voy por mi tesis y alcanzar mi título para dárselo a mi mamá y que lo guarde donde quiera, de ahí para adelante habría terminado una meta. Aunque con la poca experiencia que tengo, aunque sea contradictorio, era bueno para escuchar y ayudar a los demás a encontrar su propósito, así tenía ciertos amigos que los había dirigido relativamente y ahora hacían lo que a ellos les apasionaba, es como muchas cosas en la vida, hay doctores que no cuidan su salud, abogados corruptos, como dicen casa de herrero, cuchillo de palo. 

Estos 25 años me han enseñado muchísimas cosas pero sobre todo a valorar lo que uno tiene, que sí se vale soñar y tener metas muy altas, y mentalidad de ganador aunque se no seas, aún, nadie en la vida. Lo que vale es la decisión de serlo y de hacerlo obviamente sino nos quedaríamos en los sueños nada más. 

Quería compartir un poco de este Artista Nada Oculto, sin ninguna vergüenza de que sepan los errores que he cometido porque muchos lo saben, de esos se aprende más. Yo sigo buscando mi propósito, siempre con alegría y energía. 25 años, gracia de Dios y buen humor. Un abrazo a toda la hinchada.





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