Como publiqué hace unos días en redes sociales había sido partícipe de un escena de miseria humana y de indolencia pública; y no es verbo, es la pura verdad. Para no repetir lo que ya dije en mi post nada más quería rescatar algo del penoso rato que viví el sábado pasado.
Y cuando digo rescatar es porque de un mal siempre se puede sacar un bien. De vez en cuando nos topamos con alguien necesitado y sencillamente tenemos dos opciones, ayudarlo o no, uno decide. En este caso, pasaba por ahí y pensé que no era para tanto, pero al ver al anciano sangrar y saber que podía ayudar a alguien que no conocía hizo que me quedara todo el tiempo que fuera necesario con él. Piensa, si tú lo puedes hacer no esperes que nadie más lo haga.
Tampoco fue tanto tiempo, más rápido que la ambulancia fueron algunos curiosos se acercaban para saber qué pasó; como siempre los rumores iban y venir acerca de por qué el señor yacía en el suelo: quizá borracho, drogado, mareado, etc., ningún "experto detective" pudo imaginar que se pudo haber caído intentando subirse la vereda. El que habla mucho, se equivoca mucho.
Los policías llegaron preguntando qué había pasado, hacían una fila para hacer bromas entre ellos pero no quisieron encargarse de nada. El lema de servicio y protección quedó definitivamente vacío, pensé entonces por qué muchas personas no confían, incluso detestan a los policías en la ciudad y en el país. Nos hemos acostumbrados a que los que visten de autoridad son lo peor de la ciudad, y no hablo en absoluto, seguramente por mi amigo Pareto se cumple que un 20% cumpla el lema y viva para proteger a los demás, ojalá sea así porque estamos jodidos.
A algunos les cae mal la verdad y las malas noticias pero aún así después de esta noche triste, pensé que un poco de ayuda nunca viene mal al que lo necesita, y si no lo haces por aquel, hazlo por ti mismo porque sabrás que también hay satisfacción en ayudar. Dar sin pedir nada a cambio.
Este artículo no fue para ningún artista, fue para todos nosotros que nos quejamos de los problemas de la sociedad, de la falta de cultura, de todo; no te quejes que de nada sirve. Haz el bien sin mirar a quien.
¿Si fueras tú, cómo hubieras actuado? Recuerda que las omisiones también cuentan, y mucho. Quizá el no hacer las cosas es lo que hace la diferencia entre las "buenas personas" y los santos, que mucha falta hacen en nuestras calles.
La crisis no es de economía, de política, de la sociedad, es de un vacío personal, la crisis de la Persona Humana que todos quieren curar con dinero, salud, y nada por dentro. ¿Ahora qué harás? ¿Cuándo? ¿Cómo? El infierno está plagado de buenas intenciones. Pum!
¡me gusto el relato y terminas con una gran verdad el infierno esta plagado de buenas intenciones!
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