domingo, 28 de agosto de 2016

Decisiones. Parte I

Amable, estudioso, gran amigo y simpático, así es Joaquín. Él ha ingresado a la universidad hace pocos meses, viene de una ciudad lejana y tiene que adaptarse a los horarios de su nueva casa donde viven no solo universitarios sino también profesores de su universidad y otros profesionales. Al principio se le hace un poco incómodo como todos los cambios que uno experimenta pero al final es un buen primer año, tiene cuatro años por delante de carrera y ya ha entablado amistad con muchas personas de la ciudad, universitarios, profesores, compañeros y demás. 

Alguien nuevo en la ciudad siempre causa curiosidad sobre todo si empieza a destacar en varios ámbitos no solo académicos sino social y personal. Algunas chicas preguntan por él a sus amigos en común, como siempre las mujeres tienen un séptimo sentido con el que pueden ver más allá de lo que nosotros vemos y, ciertamente, tienen razón. 

Las salidas entre amigos se hacen más frecuentes ya que pasan varios años de universidad, el círculo de amigos de Joaquín crece, se muda a un departamento con dos amigos de él, empieza a echar de menos a su familia porque hace sus tareas solo, limpieza, compras, come en una pequeña sala, aunque varias veces a la semana se reúne con sus amigos a conversar y compartir un momento. 

Muchos saben que Joaquín no tiene enamorada, asiste a reuniones de formación cristiana, va a Misa seguido, etc. Le preguntan directamente sobre sus gustos por las chicas, si hay alguna en su salón o por ahí que le llame la atención o quiera conocer, como siempre él evade con una sonrisa aquellas preguntas y responde con otra cosa, o hace alguna broma referente a alguien del grupo. Obviamente su círculo de amigos más próximos saben que es célibe, que ha hecho un compromiso con Dios un tiempo antes de llegar a la ciudad a estudiar en la universidad, lo mejor que pueden hacen es tratarlo con normalidad y saber que si hay alguna salida él no podrá ir porque tiene cosas que hacer.

Algunas chicas se enteran de la noticia que fluyen más rápido que el fin de semana y no pasa nada raro, la vida sigue y saben que Joaquín es un buen tipo, lástima que escogió ese camino ya que sería un buen partido para cualquier chica. Dios sabe más. 

Un poco más de la mitad de la carrera Joaquín, empieza a interesarse por una chica, esta vez la confía aquello a uno de sus amigos cercanos y también las personas cerca de él se dan cuenta de eso. Muchos se preguntan por qué ahora y no antes, qué le pasó en aquellas vacaciones en las que viajó a su ciudad natal. Había cambiado algunas cosas en él como gestos con chicas, quizá más cercanas a él, parecía que se interesaba un poco más en las salidas en grupos mixtos y asistía a actividades de diversión a las que antes no se lo veía.

En la soledad de su departamento, se preguntaba si su compromiso con Dios era lo que él quería para toda su vida, incluso se arrepentía de haber llegado a esta ciudad, hubiera preferido quedarse donde nació y estudiar algo allá, así no iba a tener ese tipo de dudas, se decía así mismo. Pero esa no era la causa del problema para Joaquín, hace algún tiempo no estaba cómodo en su ambiente, algunas cosas le fastidiaban y no sentía que era el lugar adecuado para él. Ciertamente en su cabeza no andaba algo bien, el miedo al futuro, la no aceptación de su decisión por parte de su familia y algunas cosas más le hacía dudar cada vez más de qué decisión tomar y que no solo afectaría a lo que quedaba de su carrera sino a la etapa posterior, muchos estaban pendientes de lo que iba a hacer, aquí y en su ciudad natal. Dios escribe recto en renglones torcidos.

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