Joaquín había pasado una temporada en una tierra lejana a la suya, después de su decisión tomada hace unos meses y narrada en una anterior historia en este mismo espacio. Varias semanas sin poder dormir bien, las cosas en el día que realizaba no se alejaban de su mente ya que le preocupada su futuro. Ahora ya había terminado la universidad y pronto, en el momento menos esperado había tomado la decisión de regresar a su tierra natal, a empezar de cero, a tomar las riendas de su vida, según él.
Siempre buscaba cosas para estar ocupado y que su conciencia no tenga ni un momento para recordarle todo lo vivido durante esos cinco años estudiando, conociendo a otros y llegando a desconocerse a sí mismo, Joaquín no sabía adónde iba a llegar su seguía atormentándose por un tema que se había cerrado, pero su personalidad y su pensamiento lo llevó a encerrarse y caer en una ligera laguna de fango, soledad y abandono.
Pasaban los días de su regreso a su casa, ahora vivía solo ya que sus papás se habían separado hace muchos años, no variaba mucho la situación ya que sus asuntos los había tenido bien ordenados así que la comida y la limpieza no eran algo nuevo para él, pero al final no puedes vivir en la oscuridad mucho tiempo porque puede que te consuma, como el lado oscuro de la fuerza.
Habían días buenos y malos, como un negocio, pero no había razón para dormir la tarde en el piso, sin tener ninguna motivación para hacer algo por su vida, fue tanto el choque que un día pensó en qué pasaría si él ya no estuviera en su casa, qué cambiaría su no viviera en su casa, quizá solo lo extrañarían pero todos tenían sus cosas qué hacer, la vida sigue, y él no tenía fuerzas para levantarse, literalmente.
"No tengo explicación de por qué estoy así, no tengo fuerzas para salir adelante, lo más probable es que crea que no he podido concretar nada personal ni profesional hasta ahora pero eso no es cierto, he podido vencerme durante todo este tiempo, hay muchos amigos que se alegran en verme, algo bueno tengo y estoy seguro que por lo menos hago una cosa bien en la vida, no puedo ser tan inútil."
Sentía que no tenía fuerza pero en su cabeza algo le decía que eso era solo momentáneo, que así no se iba a sentir siempre, así que él tomó una decisión y empezó a construir hábitos, semanas y semanas que le costó mil veces lo que en años pasados y él lo notaba pero como dicen por ahí, no hay nada que con disciplina y persistencia no se pueda hacer, y así con caídas y levantadas pudo encontrar un equilibrio leyendo, haciendo deporte, dando tiempo a su familia, sobre todo a quienes más lo necesitaban. El salir de uno mismo sirvió bastante para también encontrarse, aunque parezca opuesto, tienes que dar sin esperar nada a cambio.
Joaquín regresó literalmente ya que, antes de terminar una semana de esas, recibió una llamada de un amigo que le hizo una propuesta de trabajo, necesitaban a alguien en un equipo de trabajo para desarrollar unos proyectos y quien más que él podía aportar en eso. Quiera o no, tenía que empezar a trabajar y no sólo dedicarse a estudiar, aunque no le guste en parte, cada situación puede convertirla en una oportunidad de crecimiento, experiencia y aprendizaje, así es como Joaquín retornó al equipo con quien había trabajado hace algunos años, entre ellos amigos quienes lo habían despedido del terminal de buses y no veía hace mucho, aquellos que nunca le cerraron las puertas.
Puedes cambiar de plan, pero nunca de meta, siempre tienes que tener claro y a flor de piel tus sueños, sino no valdría la pena dar tiempo, darse uno mismo por algo por lo que no vas a luchar hasta el final. Tienes que entrenarte con los mejores, tienes que seguir un modelo pero sin compararte, sino para aprender de él y de tus errores, tienes que dar todo siempre, siempre lo que tú das regresa tarde o temprano, siempre regresa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario