jueves, 3 de noviembre de 2016

A mis alumnos

¡Uuuuff! Regresamos al fin después de varias semanas en la cancha y viajar a la soledad un rato. Han sido muchos días de trabajo y de pensar nuevamente en el negocio que me he metido, un negocio mal pagado pero que seguramente el que más frutos da en esta vida, y en la otra. De eso estoy convencido.

Hemos metido cabeza en las clases pero algunas cosas no han resultado, estamos trabajando contracorriente, queremos educar, queremos formar pero la rebeldía y el rechazo parece ser mayor que antes. No me quejo pero se siente en la sociedad entera una reacción fuerte hacia lo exigente, hacia lo incómodo pero que hace bien.  Lo bueno y lo virtuoso se hace cada vez menos claro ante los ojos turbios de placer, ego y la dicho señora libertad, maltratada muchas veces. 

Pero esa misma exigencia que proponemos cultivar en otros, habrá que primero aumentarla en nosotros en nuestra labor diaria, desde que nos levantamos hasta cuando damos gracias por cada cosa a final del día. Como un buen amigo me recordó en estos días: Alma de apóstol, primero tú. 

Así que justo por ese motivo hemos estado ausentes, viviendo aquello que pensamos para que antes de predicar  podamos experimentar aquella frase: la mejor enseñanza la das con el ejemplo de tu vida misma. Así que después de pensar mucho y poco sobre estos temas pido a mis alumnos y a los que no lo son aún, que vale la pena estudiar, sobre todo recibir de buena manera la formación que tú y yo experimentamos mientras convivimos en esos pasillos, les aseguro que vale la pena. 

Procuro hacer realidad aquello que debería ser la educación hoy y siempre, medio para desarrollo de habilidades, mejoramiento de la persona humana, instrumento para el pensamiento, generadora de ideas, descubridora de principios universales, sobre todo guía para una vida feliz. 

A mis alumnos, a quienes después los veré hacer realidad sus sueños, grandes cosas que nunca me había podido imaginar, les quisiera compartir en estas pocas líneas mi mayor deseo y el de todos los profesores que conozco, que aprendamos a ser felices. 

1 comentario: