lunes, 9 de octubre de 2017

Donde nos necesiten

Estos días me ha estado dando vueltas por la mente la razón de haber vuelto a Guayaquil y que tengo un poco más de un año, incluso de haber vuelto al lugar donde estudié, mi segunda casa. Entre otras cosas me quedaron grabadas unas palabras que me dijo una profesora quien me entrevistó antes de entrar en un proceso de selección para formar parte del profesora de una institución.

Me indicó que habían que pasar por unas instancias y que al final me iban a avisar, esperé un poco más de una semana y la cosa iba bien, subí en escalón en ese proceso y, me estaba imaginando ya mi labor, las clases, los alumnos, etc., uno se ilusiona antes de tiempo. Finalmente antes de terminar el año me llamaron, Christian, lo tuyo no prosperó, seguramente tú vas a poder encontrar el lugar indicado. 

Durante esos días les había contado a un par de amigos de confianza lo acontecido, también se preguntaba lo mismo, no por qué no me habían escogido sino a quien sí, fue una cosa que pasó desapercibida aunque me sentí un poco mal no perdí la tranquilidad que algo iba a pasar, quizá no la semana posterior sino después de... Quién sabe! 

Luego de varias semanas volví a ver a la profesora, yo estaba ayudando en una actividad benéfica en la tarde, la verdad eran semanas que no tenía casa nada que hacer, buscaba juntarme con mis amigos, leer o solo echarme a la cama; cuando me vio me dijo directamente con un cariño inmenso Christian, tú vas a estar donde Dios te necesite, tenlo por seguro. Esas semanas posteriores siguieron igual hasta que tomé la decisión de regresar, pasé por situaciones difíciles pero ahora es cuando pienso que si no hubieran pasado nada de esto hubiera valido la pena, la rosa sin espinas sería una flor aburrida, la alegría sin sus raíces en forma de Cruz no podría ser compartida.

Al final, luego de regresar, volví a mi segunda casa, a pesar de todo sacamos iniciativas adelante con un futuro amplio y mucho por hacer. Es ahora cuando sonrío y doy gracias de haber escuchado esos NO para después haber encontrado un gran Sí, uno que vale la pena

¡Donde Dios te necesite, ahí debes estar!

2 comentarios: