Llegué el sábado por la mañana a Guayaquil aprovechando unos días entre el ajetreo y las varias reuniones que tenía agendadas, me junté con un amigo por la tarde y empezamos a trabajar. Nos encontrábamos en Urdesa norte en su departamento, todo pintaba bien hasta que la mesa empezó a moverse, ya había pasado por situaciones como esta pero no sé pór qué esta vez desde el primer segundo pensé que era un terremoto, seguramente nunca había sentido tanta fuerza desde el inicio del acontecimiento.
En todo caso, después de unos diez segundos le dije a mi amigo que mejor saliéramos a la calle, todo se empezó a moverse muy fuerte y se confirmaba lo que estaba pasando, fue emocionante pero a la vez estremecedor, los dos estábamos relativamente tranquilos intentando ver si por la cuadra alguien necesitaba ayuda pero empezaron a llegar algunos autos a ver cómo estaban sus familiares por el barrio.
Nos sorprendimos al ver que una señora mayor, como de unos 80 años, salió como a los 15 minutos después que pasó todo; se abrazó con su vecina diciendo que solo pasó un susto, estaba serena mientras caminaba con su bastón. Ya vemos que hay personas que viven cada día como si fuera el último, que no tienen nada que temer si se acerca el final.
Al transcurrir los minutos solo pudimos enterarnos de lo que pasaba por redes sociales ya que los medios de comunicación no mostraban ninguna información acerca de lo ocurrido; imágenes de accidentes, puentes caídos, casas destruidas era lo que se podía ver en Guayaquil, aunque lo peor se veía en Pedernales donde fue el epicentro, Manta, Portoviejo en la provincia de Manabí, Muisne en Esmeraldas. Todo esto pasaba ante nuestros ojos como increible, y todo el país empezó a unirse a través de ayuda, rescatistas desde todas las ciudades, también un equipo de Venezuela que llegó con ayuda desde el vecino país.
Hasta ahora es lo más fuerte que he vivido en mi tierra, no puedo decir que ha sido emocionante pero a la vez estremecedor porque luego de terminar de trabajar tuve que caminar por lo menos unos 10 minutos por Urdesa hasta llegar a un centro comercial cerca donde habían ocurrido un par de accidentes, fui testigo de una ciudad donde nada funcionada, no había luz en muchos sectores aunque alcancé a tomar bus y dirigirme a mi casa.
Fui testigo de muchos sectores sin luz, muchas personas sentadas afuera de su casa, asustadas por las réplicas temiendo que fuera a pasar de nuevo algún desmán, fui testigo de la unión de desconocidos delante de un televisor para saber cómo se encontraban nuestros hermanos en otras provincias. Así es como el Ecuador permanece unido hoy más que nunca, así como nos unimos cuando juega la selección.
Hoy me levanté temprano, me enteré que hubo una réplica a las dos de la mañana aproximadamente de unos seis grados, me dirigí a la casa de mi mamá y fui testigo de muchas personas iban a trabajar a sus turnos de domingo con unas ganas de reponerse de todo lo acontecido, con muchas ganas de salir adelante aunque tengan a su familia bien, pensando en esas personas que perdieron todo, haciendo suyo ese dolor.
Fui testigo en estas pocas horas que tengo al regresar a Guayaquil que vivo en la mejor ciudad del mundo, donde estamos unidos hoy como nunca. Seguiremos de pie ayudando a los que más podamos sabiendo que después de cosas como estas nos pondremos de pie como siempre.
Me encanto! Lo fue todo.
ResponderEliminarGracias! Compártela.
Eliminar