lunes, 8 de febrero de 2016

Entre barro y el Cerro Vicús


Último fin de semana del mes de enero y salí de mi casa con dirección al terminal de Castilla, aunque me di cuenta que estaba a pocas cuadras de mi casa tomé una movilidad y luego en el punto un bus que me llevó directo a Chulucanas, distrito que pertenece a la provincia de Morropón a unos 60 kilómetros de Piura.

El objetivo era llegar a un lugar donde hombres y mujeres se dedicaban a dar forma inédita a la arcilla y a darles hermosos acabados hasta conseguir productos muy cotizados a nivel mundial. Luego de una hora de viaje entre transbordos en la ciudad, tomar otra moto y pasar entre sembríos de plátano, uva, entre otras cosas; llegué a un lugar llamado La Encantada, entre varias calles llenas de lodo y otras en las que ya están colocando concreto, incluso la calle central tiene un parque que está por terminar.

Cantaritos
Algunos de los artículos que elaboran los artesanos

Recorriendo las calles, en medios de casas donde la sala es el taller del artesano fui conociendo personas que se dedicaban a realizar este arte tradicional es la zona y se ha enseñado a través de generaciones de familias no sólo en Chulucanas sino en toda la región. Así me hice amigo de Juan Carlos que 
se dedicaba varias décadas a la confección de cerámica incluso había exportado hacia algunos países de Latinoamérica a través de algunos distribuidores con quien consiguió conexiones. 

Terminada mi vuelta por las calles de La Encantada regresé y disfruté de la vista que ofrece la zona, le pregunté al joven de la moto si es verdad lo que veía, por primera vez me acercaba tanto al cerro Vicús, lugar de mitos y leyendas, zona donde hace muchos siglos empezó todo, seguramente los habitantes de esta zona conocen perfectamente relatos de los ancestros y las culturas que nos dejaron todo un legado importante, gracias a Dios muchos se dedican a cultivar y conservar las tradiciones.

A lo lejos el Cerro Vicús. Disfrutando del paisaje
Emprendí mi viaje de regreso a la ciudad, disfrutando de esos momentos que solo la naturaleza te puede ofrecer, bosque, lluvia leve, con la vista del cerro Vicús, paisaje hermoso como para pensar en que esta zona puede seguir siendo un simple caserío, las personas pueden no recibir una educación del nivel como lo reciben muchas que conozco pero desde aquí, desde este lugar un poco escondido se elabora el mejor arte en cerámica reconocido incluso internacionalmente, me deja la duda su nosotros lo valoramos tanto como ellos.

Siempre hay un buen algarrobo donde conversar por la tarde con una jarra de chicha fresca








 


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